Letra: Catulo Castillo 
Música: Enrique Delfino
 
Vida, pobre vida,
que se va, se va,
sueño de un empeño,
que en su voz queme,
cuando ataba,
al montón de mi pobreza,
la riqueza de un querer.
 
Yo también fui joven,
y hace tanto ya,
tuve la ternura,
con que la abrigue,
y el llamado,
reino mero del dinero,
del dinero,
que yo le negué.
 
¡Dinero, dinero, dinero",
metal sin corazón
No compra lo que quiero,
¡me niega!, la entrega,
de un puro acento leal,
de amor igual.
 
¡Dinero, dinero, dinero!,
volcando en este alcohol,
tu canto pasajero,
maldito!,
como el grito de desprecio,
de quien tuvo como precio,
que vender su corazón.

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