- Letra: Luis Acosta
García
Música: Agustín
Magaldi -
Pedro Noda
Año: 1930
El pueblito estaba lleno
de personas forasteras.
Los caudillos desplegaban
lo más rudo de su acción
arengando a los paisanos
a ganar la elecciones
por la plata, por la tumba,
por el voto o el facón.
Y al instante que cruzaban
desfilando los contrarios
un paisano gritó
"¡Viva...!", y al caudillo mencionó,
y los otros respondieron
sepultando sus puñales
en el cuerpo valeroso del
paisano que gritó...
Un viejito, lentamente, se
quitó el sombrero negro,
estiró las piernas
tibias del paisano que cayó,
lo besó con toda
su alma, puso un Cristo entre sus dedos
y, goteando lagrimones,entre
dientes murmuró:
-¡Pobre m´ hijo...!
¡Quién diría que por noble y por valiente
pagaría con su vida
el sostén de una opinión...!
¡Por no hacerme caso,
m´hijo...! ¡Se lo dije tantas veces...!
¡No haga caso a los
discursos del dotor ni del patrón...!
Hace frío ... ¿Verdad
m´hijo...? Ya se está poniendo oscuro....
tapesé con este poncho
y pa´ siempre llévelo...
Es el mismo poncho pampa
que en su cuna, cuando chico,
muchas veces, hijo mío,
muchas veces lo tapó...
Yo vi´a ir al Camposanto,
y a la par de su agüelita,
con mi daga y con mis uñas
una fosa voy a abrir...
A las doce de la noche llegó
el viejo a su ranchito
y con mucho disimulo a la
vieja acarició
y le dijo tiernamente: -Su
cachorro se ha ido lejos....
Se arregló con una
tropa, le di el poncho y me besó...
Y aura, vieja...Por las
dudas...Como el viaje es algo largo...
Prendalé unas cuantas
velas...Por si acaso, nada más...
Arrodíllese y le
reza, pa´ que Dios no lo abandone...
y suplique por las almas
que precisan luz y paz.... |