www.elportaldeltango.com
Letra: Cátulo
Castillo
Música: Carlos
Viván
Año: 1951
El farol de una cantina.
La neblina del Riachuelo
que ha tendido bajo el cielo
como un pálido crespón
y en la mesa, donde pesa
su tristeza sin consuelo,
Don Giovanni está
llorando con la voz del acordeón.
Su lejana cantinela se despena,
se hace espina,
con la dura desventura que
lastima sin matar
y repite que mañana
volverá su ragazzina,
mariposa mentira remontada
sobre el mar.
¡Domani!
Volverá mañana,
lejana
pesadilla que pasó...
Y el pobre Don Giovanni
se repite que domani
volverá la niña
buena...
Y en la copa que envenena
suena siempre vana
-¡mañana!-
la mentira del alcohol.
Pero inútil... Ya
no queda ni el rincón de la esperanza.
Sólo puebla su tristeza
la asperanza del pesar;
y en la niebla de los años,
y en la muerte que alcanza,
hay un canto como un llanto
que regresa desde el mar.
Es la voz de los veleros
que llevaron las neblinas;
son los viejos puertos muertos
que están muchos más allá
y los ecos que lo aturden,
el alcohol que lo asesina
cuando grita que su pobre
ragazzina volverá. |