- Letra: Francisco Brancatti.
Música: Pascual Clausi.
-
- Son sus ojos dos machazos lamparones,
- que encandilan al mas maula pa`l amor.
- Viera Tata, se me caen dos lagrimones,
- y ando al ñudo gambeteandole al dolor.
-
- Ella mesmo que`l peludo fue escabando,
- hasta abrirme un hoyo dentro`el corazón.
- Y dispués que pa su bien la iba adorando,
- redepente me chuces con su traición.
-
- Desde entonces mi Tatita,
- vivo enfermo`e la cabeza.
- Yo la quise con fiereza,
- pa mi solo y naides mas.
- Y es por eso que ando ansina,
- como juido de la gente.
- Con el chambergo en la
frente,
- sin poderlo echar pa`tras.
-
- Alguien dice que con ella fui salvaje,
- y que fue eso lo que la desorientó.
- Son pavadas que hoy inventa el paisanaje,
- pa gozarse de mi suerte o que se yo.
-
- No le cuente a mi Viejita que he llorao,
- dijela que con "giniebra" vi`a sobar.
- Esta pena que en mi pecho se ha enterrao,
- y que solo Dios la sabe avalorar.
-
- Si algún día por si acaso,
- se tropieza con la ingrata.
- Dígale querido Tata,
- que del mundo me perdí.
- Seguiré donde me lleven,
- mis desventuras malditas.
- Mientras tanto a mi Viejita,
- dele un beso usted por
mí.
|