Letra: Emilio  Fresedo
Música: Osvaldo Fresedo
Año: 1924
 
No deje que sus penas se vayan al viento
porque serán ajenas al que oye lo cierto,
no espere una mano, no afloje al dolor,
sólo le dirán, un pobre, y se acabó.
Por eso me divierto, no quiero sentirlas,
no quiero oir lamentos que amarguen la vida,
perfiero que se pierdan y llegue el olvido,
que todo remedia que es lo mejor.
 
Si busca un consuelo no vaya a llorar,
aprenda a ser fuerte y mate el pesar,
sonría llevando a boca el licor,
que baile su almita esperando un amor.
El humo de un puro la luz del lugar,
las notas que vagan lo harán olvidar;
quién sabe a su lado los que irán así
con los corazones para divertir.
 
A divertirse todos, rompiendo el silencio
para cantar a coro siquiera un momento,
recuerden que en la vida, si hay algo de valor,
es de aquel que la lleva pasándola mejor;
alegre su mirada, no piense en lo malo,
no deje que su cara se arrugue temprano;
deje que todo corra, no apure sus años,
que a nadie la importa lo que sintió.


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