- Letra: Virgilio
San Clemente
Música: Maruja
Pacheco Huergo
Año: 1937
En la tarde que en sombras
se moría,
buenamente nos dimos el
adiós;
mi tristeza profunda no
veías
y al marcharte sonreíamos
los dos.
Y la desolación,
mirándote partir
quebraba de emoción
mi pobre voz...
El sueño más
feliz moría en el adiós,
y el cielo para mí
se oscureció.
En vano el alma
con voz velada
volcó en la noche
la pena...
Sólo un silencio
profundo y grave
lloraba en mi corazón.
Sobre el tiempo transcurrido
vives siempre en mí,
y estos campos que nos vieron
juntos sonreír,
me preguntan si el olvido
me curó de ti.
Y entre los vientos
se van mis quejas
muriendo en ecos,
buscándote...
mientras que, lejos,
otros brazos y otros besos
te aprisionan y me dicen
que ya nunca has de volver.
Cuando vuelva a lucir la
primavera,
y los campos se pinten de
color,
otra vez el dolor y los
recuerdos
de nostalgias llenarán
mi corazón.
Las aves poblarán
de trinos el lugar
y el cielo volcará
su claridad...
Pero mi corazón en
sombras vivirá,
y léala del dolor
te llamará.
En vano el alma
dirá a la luna
con voz velada la pena
y habrá un silencio
profundo y grave
llorando en mi corazón. |