Letra: Homero Cárpena
Música: Astor Piazzolla
Año: 1950
 
 
 
Como si tuviera el cielo en las manos
cuando por las noccches creo acariciar.
          La cabeza tierna de mi santa madre
y así me quisiera por siempre quedar.
Cuando yo la veo silenciosamente

cruzar los rincones del humilde hogar.

Y ocultar su car repentinamente
es por una pena que la hace llorar.
 
Cuando yo la veo silenciosamente
cruzar los rincones del humilde hogar.
Y ocultar su cara repentinamente
es por una pena que la hace llorar.
 
Pasamos la vida buscando una dicha
buscando pasaamos mil cosas tal vez.
Y se nos escapa de las propias manos
la que Dios nos brinda por unica vez.
 
          Es un pedacito de cielo su cara
          que esta a nuestro alcance y que se nos va
          De que vale entonces llorarla y nombrarla
          si ya hemos perdido la felicidad
 
          Cada vez que veo pasar a mi lado
          los cabellos blancos de una mujer.
          Pienso en esos niņos, los abandonados,
          que no han conocido su madre al nacer.
 
           Venero la mia, de cabellos canos
           bendigo su nombre al pie del altar.
           Cada beso suyo es el cielo en las manos,
           el cielo de un beso que no he de olvidar.
 
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