Letra: Emilio Fresedo
Música: Osvaldo Fresedo
Año: 1924

No deje que sus penas 
se vayan al viento,
porque serán ajenas
al que oye lo cierto.
No espere que una mano
le afloje el dolor.
sólo le dirán “¡pobre!”
y después, ¡se acabó!
Por eso me divierto, 
no quiero sentirlas,
no quiero oír lamentos
que me amarguen la vida,
prefiero que se pierdan
y llegue el olvido
que todo lo remedia,
que es lo mejor.

Si busca consuelo, no vaya a llorar,
aprenda a ser fuerte y mate el pesar,
sonría llevando a la boca el licor,
que baile su almita esperando un amor.
El humo de un puro, la luz del lugar,
las notas que vagan le harán olvidar;
¡quién sabe, a su lado, los que irán así,
con los corazones para divertir.

¡A divertirse todos,
rompiendo el silencio,
para cantar en coro
siquiera un momento!
Recuerden que en la vida, 
hay algo de valor,
es de aquel que lo lleva
pasándola mejor.
Alegre su mirada,
no piense en lo malo,
no deje que su cara
se arrugue temprano,
deje que todo corra,
no apure sus años,
que a nadie le importa
lo que sintió.


 

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