www.elportaldeltango.com
Letra: Horacio
Ferrer
Música: Héctor
Stamponi
Año: 1980
He muerto, amor, y muerto
me reencarné en tu vino.
Bebete vos mi cuerpo, renaceré
en tu aorta.
Qué sobrehumanamente,
por Dios, ya muerto y vivo
te esperará mi espectro
caliente en cada copa.
Regreso de la nada trajeado
de racimos,
tangueando entre los duendes
de la bodega absorta,
allí donde los dioses
lo encurdan al destino
y aprendo a ser tu vino,
de pie sobre tu boca.
No me llorés, no ves
que voy contigo?,
varón de alcohol
disuelto tras tu piel,
fiebre en tus éxtasis
y mismo en tus desvelos
no llorés, que así
te quiero
como nadie quiso antes.
No me llorés, bebeme!,
soy tu vino
y con mi cuerpo innumerable
te amaré,
pájaro líquido
en la cumbre de tu carne,
ya somos uno, mi amor, besame.
De vino soy, de vino fanático
de vida,
revivo por la hermosa catástrofe
de amarte,
ya muerto y muerto te amo
chorreando amor, querida,
qué escándalo
de labios que voy a provocarte.
Nos barajó el misterio
la dicha que no había
de fermentarme entero y
ser tu mar de amantes,
desciendo a tus aljibes
incógnitos de mina
y embriago, una por una,
las bocas de tu sangre.
Ay, amor,
renazco en vino enamorado
y, alma mía, te emborracho
de alegría. |