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- Te
acordás que fue un domingo
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- que
te vi por vez primera,
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- después
de aquella carrera
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- que
yo gané con mi pingo;
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- se
bailaba en los del gringo
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- el
puestero desmañao,
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- yo
te miraba embobao
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- como
zorro al gallinero
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- cuando
gritó el bastonero:
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- "Pa'
tuitos: ¡gato polkeao!"
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- Yo
te dije con temores:
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- "Diga,
moza, ¿me acompaña?"
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- vos
retrucaste con maña:
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- "¡Cómo
no!... De mil amores..."
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- Vos
revoleaste las flores
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- de
tu pollera escarlata,
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- yo
empecé a menear la pata,
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- y
uno de tantos mirones dijo:
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- "Hoy,
diez patacones
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- al
de las tabas de plata."
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- Terminó
el gato polkeao,
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- se
sentaron las parejas,
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- y
en un rincón, varias viejas
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- hablaban
de lo pasao.
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- Y
yo, que estaba a tu lao,
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- haciéndome
el inocente,
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- te
di un beso de repente,
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- y
una vieja oyó el chasquido,
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- y
dijo: "¡Gaucho atrevido!
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- ¡Ya
ni respeta que hay gente!"
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- Lindo
tiempo aquel, canejo,
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- cuando
entuavía me amabas,
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- y
a los bailongos llegabas
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- en
ancas de mi azulejo...
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- Hoy,
sólo queda el reflejo
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- de
tanto lindo domingo,
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- te
casaron con un gringo
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- que
tenía mucha plata,
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- pero
esa carrera, ñata,
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- ya
la había ganao mi pingo.