Letra: Amadeo Canale
Música: José María Rizutti
 
El hombre a quien amaba con gran pasión,
que nunca le hubo comprendido,
se fue riendo de la pena y amor,
y Hollín, la pobre mujer
que siempre piensa en él
lo llora en sueño y lo ve en su dolor,
de vuelta al nido del querer,
que antes él dejó, siguiendo a una flor
ya marchita del placer.
 
¡Ay! Hollín, le cantaba entre la rosa,
anhelo estar a tu lado siempre así
y entre abrazos y frases muy hermosas,
daba su alma y vida juvenil;
¡Ay! Hollín, suspiraba entre las rosas
ella no se irá de mi lado nunca más;
viviremos juntitos muy felices,
porque yo nunca te podré olvidar.
 
Cenizas quedan de aquel sincero amor,
virtud que el malo ha despreciado,
y es tanto lo que sufre su corazón
que bien quisiera poder 
olvidar su pasión;
si alguna vez el retornara por allí,
cansada le ha de repetir
que de los ardientes amores
no quedan llamas;
fue tan sólo un pobre hollín.
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