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Letra: Enrique
Santos Discépolo
Música: Enrique
Santos Discépolo
Año: 1939
La gente que es brutal cuando
se ensaña,
la gente que es feroz cuando
hace mal,
buscó para hacer
títeres en su guingnol
la imagen de tu amor y mi
esperanza.
¿A mí que
me importaba tu pasado...?
¡Si tu alma entraba
pura a un porvenir!
Dichoso, abrí los
brazos a tu afán y con mi amor
salimos de payasos a vivir.
¿Fue inútil
gritar que querías ser buena...?
Fue estúpido aullarla
promesa de tu redención.
La gente es brutal y odia
siempre al que sueña;
se burla y con risas desdeña
su intento mejor...
¡Tu historia y mi
honor desnudados en la feria
bailaron su danza de horror
sin compasión...!
¡Tu angustia comprendió
que era imposible!
(...luchar contra la gente
es infernal...)
Por eso me dejaste sin decirlo,
amor,
y fuiste a hundirte al fin
en tu destino.
Tu vida desde entonces fue
un suplicio:
¡Vorágine de
horrores y de alcohol!
anoche te mataste ya del
todo y mi emoción
te llora en tu descanso...¡corazón!
Quisiera que Dios amparara
tu sueño;
¡Muñeca de
amor que no pudo alcanzar su ilusión!
Yo quise hacer mas pero
solo fue un ansia.
Que tu alma perdone a mi
vida su esfuerzo mejor.
De blanco al morir, llegará
tu esperanza,
vestida de novia ante Dios,
como soñó. |