Letra: Horacio Sanguinetti 
Música: Luis N. Visca
Año: 1945

 

En el silencio tembló tu voz... 
tu voz herida diciendo adiós... 
Después tus ojos bajo el negro 
sombrerito de castor 
lloraron nuestra separación. 
Y es esta pena, mi linda Ivón 
que araña siempre mi corazón 
mis juveniles primaveras 
no podían comprender 
ni razonar, mi gran error. 
 
¡Dónde andarás, Ivón! 
De calle en calle mi amor te nombra, 
¡dónde andarás, Ivón! 
De barrio en barrio te busco, Alondra. 
Y me parece que estás huyendo de mí 
sintiendo terror de mi sombra. 
¡Y con razón, Ivón! 
Y yo sangrando, sin tu perdón. 
 
Mi pecho, hoy late con emoción 
así latía, tu corazón. 
Recuerdo ahora que su ritmo 
parecía de reloj... 
Aquella noche de nuestro adiós 
y aquella noche para los dos 
significaba la perdición. 
Alucinando de inconsciencia 
tu presencia la busqué 
recién después y tarde fue.


indice