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Letra: Armando
J. Tagini
Música: Rafael
Tuegols
Año: 1927
No te asustes ni me huyas,
no he venido pa' vengarme;
si mañana, justamente,
ya me voy pa' no volver...
He venido a despedirme,
y el gustazo quiero darme
de mirarte frente a frente
y en tus ojos contemplarme
silenciosa, largamente,
como me miraba ayer...
He venido pa' que juntos
recordemos el pasado
como dos buenos amigos que
hace rato no se ven;
y acordarme de aquel tiempo
en que yo era un hombre honrado
y el cariño de mi
madre era un poncho que había echado
sobre mi alma noble y buena
contra el frío del desdén...
Una noche fue la muerte quien
vistió mi alma de duelo,
a mi tierna madrecita la
llamó a su lado Dios...
Y en mis sueños parecía
que la pobre, desde el cielo,
me decía que eras
buena, que confiara siempre en vos...
Pero me jugaste sucio...
Y, sediento de venganza,
mi cuchillo, en un mal rato,
envainé en un corazón...
y más tarde, ya sereno,
muerta mi única esperanza,
unas lágrimas rebeldes
las sequé en un bodegón.
Me encerraron muchos años
en la sórdida gayola
y una tarde me libraron...
pa' mi bien... o pa' mi mal...
Fui sin rumbo por las calles
y rodé como una bola;
por la gracia de un mendrugo,
¡cuántas veces hice cola!
Las auroras me encontraron
largo a largo en un umbral...
Hoy ya no me queda nada;
ni un refugio... ¡Estoy tan pobre!
Solamente vine a verte pa'
dejarte mi perdón..
Te lo juro: estoy contento
que la dicha a vos te sobre...
voy a trabajar muy lejos...
a juntar algunos cobres
pa' que no me falten flores
cuando esté dentro' el cajón. |