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Letra: Alfredo
Pelaia
Música: Argentino
Valle
Año: 1934
Tengo en la pampa un nidito
de sauces rodeado;
y allí la pampita,
dichosa, a mi lado...
Cequita un arroyo
clarito y sereno.
Catorce vaquitas
con quince terneros,
algunas gallinas
y algunos borregos.
Dos bueyes guampudos
que tiran parejos,
dos gatos barcinos
y dos lindos perros
y tengo, compadre,
tropilla de un pelo.
Cuando en las tardes
vuelvo del campo,
me espera ansiosa,
con un amargo,
mi regalona...
¡Te quiero tanto!
Así, bien cerquita
junto a tus labios.
Oliendo a cedrón,
a tornillo y a cardo;
bañando a mi overo,
te tengo a mi lado.
Alegres, los perros
se acercan saltando.
Después, despacito,
te miro muy largo
los ojos tan negros,
tan lindos, tan mansos,
tan puros, tan buenos
que Dios te ha brindado
y luego, en la noche,
mateando y mateando,
mi canto parece
la voz de los campos.
China querida,
dame la mano.
Tú que eres mi gloria,
dame los labios. Pampita verde,
flores del campo.
Tú eres mi jilguero
y en mis quereres,
caricia y canción
de mi pobre guitarra.
Mi linda pampita
se acerca y me canta.
Detiene el arroyo
su lírica marcha
y el rancho parece
vestirse de gala.
Besando sus trenzas
la noche me toma;
la luna nos mira
muy blanca, muy blanca.
No digas a nadie
que tengo entre malvas
un nido de amores
perdido en la pampa.
Es la bendición de
Dios
que florece sobre mi alma. |