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Letra: Nicolás
Oliveri
Música: Cátulo
Castillo
Año: 1929
Con el codo en la mesa mugrienta
y la vista clavada en el
suelo,
piensa el tano Domingo Polenta
en el drama de su inmigración.
Y en la sucia cantina que
canta
la nostalgia del viejo paese,
desafina su ronca garganta
ya curtida de vino carlón.
E la Violeta la va, la va,
la va, la va;
la va sul campo que lei
si soñaba
que l´ era il suo
yinyin que guardándola estaba...
El también busca
su soñado bien
desde aquel día,
tan lejano ya,
que con su carga de ilusión
saliera
como la Violeta, que la
va, la va...
Canzoneta del pago lejano
que idealiza la sucia taberna
y que brilla en los ojos
del tano
con la perla de algún
lagrimón...
La aprendió cuando
vino con otros
encerrado en la panza de
un buque,
y es con ella que, haciendo
batuque,
se consuela su desilusión. |