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Letra: Julio
Jorge Nelson
Música:
Joaquín Mauricio Mora
Año: 1935
Hoy te evoco, emocionado,
mi divina Margarita,
hoy te añoro en mis
recuerdos ¡Oh, mi dulce inspiración!
Soy tu Armando, el que te
clama, mi sedosa muñequita,
el que te llora... el que
reza embargado de emoción;
el idilio que se ha roto
me ha robado paz y calma,
y la muerte ha profanado
la virtud de nuestro amor.
¡Para qué quiero
la vida!... si mi alma destrozada
sufre una angustia suprema...
vive este cruento dolor.
Hoy, de hinojos en la tumba
donde descansa tu cuerpo,
he brindado el homenaje
que tu alma suspiró;
he llevado el ramillete
de camelias ya marchitas,
que aquél día
me ofreciste como emblema de tu amor.
Al ponerlas junto al lecho
donde dormías tranquila,
una lágrima muy llena
de tristezas descendió,
y rezando por tu alma, mi
divina Margarita,
un sollozo entrecortado
en mi pecho se anidó.
Nunca olvido aquella noche
que, besándome en la boca,
una camelia muy frágil
de tu pecho se cayó;
la tomaste tristemente...
la besaste como loca,
y entre aquellos pobres
pétalos una mancha apareció.
¡Eran signos de agonía...
eran huellas de tu mal!
Y te fuiste lentamente...
¡Vida mía! ¡Muñequita!
pues la muerte te llamaba
con su grito tan brutal. |