Letra: F. Bernabés, J. de Napoli
Música: R. Legorreta
 
El tapete de la vida
me sirvió los cuatro palos...
Oros, copas, espadas y bastos
me invitaron a jugar;
con los oros he ganado,
con  espadas he perdido
y las copas han sabido
mis tristezas olvidar.
 
Barajando una esperanza
siempre el resto me he jugado,
pero la carta esperada
nunca la he podido ver...
Sólo tengo la tristeza
de pensar que si he logrado
que supieran comprender.
 
El amigo me ha vendido,
el amor me ha traicionado;
cuando un beso he recibido
con los otros he pagado...
Las espadas me han herido,
muchos bastos me han golpeado,
y en las copas he buscado
olvidar a mi dolor.
 
Ya lo ves... cuatro palabras...
Oros, copas, espadas y bastos,
esos cuatro personajes
dan comienzo a la función;
y en la farsa del tinglado
enmudece  la conciencia,
te lo grita mi experiencia....
te aconseja la razón.
 
Y al final he comprendido
que el tapete de la vida
no recibe espada y basto
y la copa está de más...
oro, triunfo siempre ha sido,
y he perdido en loco empeño
la moneda de mis sueños 
que no la tendré jamás