Letra: Manuel Romero
Música: José Martinez
Año: 1922
 
 
Parejero de mi vida,
lindo zaino de ojos vivos,
me salvaste de la ruina
y te estoy agradecido, Polvorín,
mi noble pingo tan querido.
 
Tu recuerdo irá conmigo
a través de mi existencia;
para mí sos un amigo
y en las vueltas de mi vida, Polvorín,
te llevaré en mi corazón.
 
¡Pingo!
Maravilla de  guapeza,
de bravura y ligereza,
¡Pingo!
que, tendido en movimiento,
vas dejando atrás al viento,
¡Pingo!
yo, que celo hasta la brisa
que acaricia a mi querida,
le he pedido
que te bese con amor...
 
Pura sangre de campeones
corre ardiente por tu pecho
y a tu entrada en el derecho
no hay corcel que te resista, Polvorín
el triunfador, rey de la pista.