Letra: Atilio Supparo
Música: Salvador Merico
Año: 1927
 
 
Yo te busco en mis recuerdos, nena,
y te busco pa´ morir con vos;
se me achica el corazón de pena,
pero aguarda a que le des un adiós.
Y te juro que no sé cómo eras,
que mi mente no te encuentra ya;
que me paso las horas enteras,
preguntando: ¿por dónde estarás?
 
Y cruzan, a la vez,
siluetas en montón
y nunca descubro cuál es.
 
Yo me acuerdo, solamente,
de una caricia, de un beso sano,
de una mano muy ardiente
que entre sus dedos tuvo mi mano;
del amor de una pareja,
de una ventana, chica y sin reja,
donde estaban bien juntitos ella y él...
¡No sé si yo soy aquél!
 
Es por eso que te busco, nena,
y te busco pa´ morir con vos.
¿Qué te cuesta ser, un rato, buena?
Si no pido nada más que  un adiós.
No, no vengas, que bajó del cielo
la mujer que más quería yo:
es mi madre que trae un consuelo 
la que nunca mi mente olvidó.