- Letra: Juan A. Caruso
Música: Francisco y
Rafael Canaro
- Año: 1924
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- En un viejo almacén de Paseo Colón
- donde van los que tienen perdida la fe,
- todo sucio, harapiento, una tarde encontré
- a un borracho sentado en oscuro rincón.
- Al mirarle sentí una profunda emoción
- porque en su alma un dolor secreto adiviné
- y, sentándome cerca, a su lado, le hablé,
- y él, entonces, me hizo esta cruel confesión
- Ponga, amigo, atención.
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- "Sabe que es condición de varón el sufrir...
- La mujer que yo quería con todo mi corazón
- se me ha ido con un hombre que la supo seducir
- y, aunque al irse mi alegría tras de ella se llevó,
- no quisiera verla nunca... Que en la vida sea feliz
- con el hombre que la tiene pa´ su bien... o qué sé yo...
- Porque todo aquel amor que por ella yo sentí
- lo cortó de un solo tajo con el filo ´e su traición".
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- "Pero inútil.... No puedo, aunque quiera, olvidar
- el recuerdo de la que fue mi único amor...
- Para ella ha de ser como el trébol de olor
- que perfuma al que la vida le va a arrancar...
- Y, si acaso algún día quisiera volver
- a mi lado otra vez, yo la he de perdonar
- Si por celos a un hombre se puede matar
- se perdona cuando habla muy fuerte el querer
- a cualquier mujer."