www.elportaldeltango.com
Letra: Alfredo
Le Pera
Música: Carlos
Gardel.
Año: 1935
Sus ojos se cerraron y el
mundo sigue andando.
Su boca, que era mía,
ya no me besa más.
Se apagaron los ecos de
su reír sonoro
y es cruel este silencio,
que me hace tanto mal.
Fue mía la piadosa
dulzura de sus manos
que dieron a mis penas caricias
de bondad.
Y ahora, que la evoco hundido
en mi quebranto,
las lagrimas trenzadas se
niegan a brotar
y no tengo el consuelo de
poder llorar.
¿Por qué sus
alas, tan cruel, quemó la vida ?
¿ Por qué
esta mueca siniestra de la muerte?
Quise abrigarla y más
pudo la muerte...
¡Cómo me duele
y se ahonda mi herida...!
Yo sé que ahora vendrán
caras extrañas
con su limosna de alivio
a mi consuelo;
todo es mentira, mentira
ese lamento,
hoy esta solo mi corazón...
- Como perros de presa, las
penas traicioneras
celando mi cariño
galopaban detrás;
y escondida en las aguas
de su mirada buena,
la muerte agazapada marcaba
su compás.
En vano yo alentaba, febril, una esperanza
- clavo en mi carne viva sus
garras el dolor...
Y mientras, en las calles,
en loca algarabía
el carnaval del mundo gozaba
y se reía,
¡Burlándose,
el destino me robó su amor!
|