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Letra: Homero Manzi
Música: Lucio
Demare
Año: 1943
Suena el fueye, la luz está
sobrando;
se hace noche en la pista
y sin querer
en la sombra se arrinconan
evocando
a Griseta, a Malena, a María
Ester
La sombras que a la pista
trajo el tango
me obligan a evocarla a
mí también;
bailemos, que me duele estar
soñando
con el brillo de su traje
de satén.
¿Quién pena
en el violín?
¿Qué voz sentimental
cansada de sufrir
se ha puesto a sollozar
así?
Tal vez será tu voz,
aquella que una vez
de pronto se apagó
¡Tal vez será
mi alcohol
tal vez ...!
Su voz no puede ser,
su voz ya se durmió;
tendrán que ser,
nomás,
fantasmas del alcohol.
Como vos era pálida
y lejana;
negro el pelo, los ojos
verde gris
y también era su
boca entre la luz del alba
una triste flor de carmín.
Un día no llegó...quedé
esperando...
y luego me contaron su final...
por eso con la sombra de
los tangos
la recuerdo vanamente más
y más... |