Letra: Homero Manzi
Música: Hugo Gutiérrez
 
Solloza mi ansiedad...
también mi soledad
quisiera sollozar cobardemente.
Angustia de jugar y de repente,
sin querer,
perder el corazón en el torrente.
Se queja nuestro ayer...
Se queja con un tono de abandono 
que recuerda con dolor la noche del adiós...
la noche que encendimos de reproches
y el amor pasó.
 
Adiós...
la triste y la más gris canción de amor...
Ayer...
el último y fatal ayer final...
Fue mi desprecio, mi desprecio necio.
Fue tu amargura, tu amargura oscura.
Nuestro egoísmo nos lanzó al abismo
y nos vimos de repente en el torrente
más atroz.
Torrente de rencor
brutal y cruel,
que ya no ofrece salvación.
 
Se queja el corazón...
Se queja con razón
al ver lo que quedó de aquel pasado.
Perfume del rosal,
rumor callado de cristal
y todo es un nidal abandonado.
Solloza el corazón...
solloza como un niño sin cariño,
sin abrigo ni ilusión.
Y vuelve del adiós
la tarde en que los dos fuimos cobardes
y el amor pasó.


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