www.elportaldeltango.com
Letra: Alfredo
Roldán
Música: Vicente
De Marco
Año: 1941
Tu cabellera rubia
caía entre las flores
pintadas de percal,
y había en tus ojeras
la inconfundible huella
que hablaba de tu mal.
Fatal, el Otoño con
su trágico
murmullo de hoja rasca,
te envolvió y castigó
el dolor.
Después, todo fue
en vano;
tus ojos se cerraron
y se apagó tu voz...
Llueve...
la noche es más oscura...
Frío...
Dolor y soledad...
El campanario marca
la danza de las horas...
Un vendedor de diarios
se va con su pregón...
¡Qué triste
está la calle!
¡Qué triste
está mi cuarto!
¡Qué solo sobre
el piano
el retrato de los dos!
El pañuelito blanco
que esconde en sus encajes
tu pálido final,
y aquella crucecita,
regalo de mi madre,
aumentan mi pesar.
¿No ves que hasta
llora
el viejo patio de mi amor
al oír el canto amargo
y mi desolación?
¿Por qué las
madreselvas
sin florecer te esperan,
como te espero yo? |