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Letra y música:
Miguel Bucino
Año: 1931
Lloró el malevo esa
noche sobre el piso del cemento
y un gesto imponente y fiero
en su cara se pintó.
Tomó la pluma con
rabia y mientras ahogaba un lamento
a su madre inolvidable esta
la carta le escribió:
Vieja:
Una duda cruel me aqueja
y es más fuerte que
esta reja
que me sirve de prisión.
No es que me amargue
la tristeza de mi encierro
y tirado como un perro
arrumbao en un rincón
quiero, que me diga con
franqueza
si es verdad que de mi pieza
se hizo dueño otro
varón.
Diga, madre, si es cierto
que la infame
abusando que estoy preso
me ha engañao...
Y si es cierto que al pebete
lo han dejao
en la casa de los pibes
sin hogar...
Si así fuera... ¡Mal
haya con la ingrata!...
Algún día
he de salir y entonces, vieja,
se lo juro por la cruz que
hice en la reja
que esa deuda con mi daga
he de cobrar.
Vieja:
Vos que nunca me mentiste,
vos que todo me lo diste,
no tengas compasión
que, aunque me duela,
la verdad quiero saberla...
No es el miedo de perderla
ni es el miedo a la traición.
Pero, cuando pienso en el
pebete
siento que se me hace un
siete
donde tengo el corazón. |