Letra: Cardenas
Música: Verona
 
Cuando rodó cual gota cristalina
sobre su faz, la lágrima de amor...
me pareció su cara tan divina;
un lirio azul besado por el sol;
y recordé que aquella muchachita
guardaba en su alma, ya muerta la ilusión,
porque el galán después de tanta cita
le hizo morir de angustia el corazón.
 
Cuando ve la carta amarillenta
llena de pasajes de su vida
piensa en la pena que sintió
al ver tan destruída
la esperanza que abrigó.
 
El hombre aquel, a quien adoró tanto
y le entregó su vida virginal,
la hizo empapar su juventud de llanto,
la hizo vivir cien noches de ansiedad.
 
Y al recordar la dicha que soñara,
mira esa carta que un día él le mandó...
pidiéndole que ella lo perdonara
si no volvía... y nunca más volvió.
 
Esta triste historia de su vida,
ella, cabizbaja, me contaba,
mientras que una lágrima rodaba
por su hermosa cara
llena de amargo dolor.