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Letra: Enrique
Cadícamo
Música:
Rodolfo Sciammarella
Año: 1930
La otra noche mientras iba
caminando como un curda,
tranco a tranco, solo y
triste,
recorriendo el veredón,
sentí el filo de
una pena
que del lado de la zurda
se empeñaba, traicionera,
en tajearme el corazón.
Entre harapos lamentables
una pobre limosnera
sollozando sus desgracias
a mi lado se acercó,
y al tirarle unas monedas
a la pobre pordiosera,
vi que el rostro avergonzado
con las manos se tapó.
Vieja recova,
rinconada de su vida,
la encontré sola
y perdida
como una muestra fatal.
La mala suerte
le jugó una carta
brava,
se le dio vuelta la taba,
la vejez la derrotó.
Vieja recova,
si vieras cuanto lloró.
Yo la he visto, cuando moza,
ir tejiendo fantasías
con sus sueños de
alto vuelo
y sus noches de champán.
Pobrecita quién pensara
los finales de su vida
y la trágica limosna
vergonzante que hoy le dan.
Me alejé, vieja recova,
de su lado. Te imaginas
amiguita de otros tiempos,
qué dolor llegué
a sentir.
Lo que ayer fuera grandezas
hoy mostraba sólo
ruinas
y a unas lágrimas
porfiadas
no las pude desmentir. |