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Letra:  Homero Manzi
Músico: Sebastián Piana y Cátulo Castillo
Año: 1926

Con un lazarillo llegás por las noches
trayendo las quejas del viejo violín,
y en medio del humo parece un fantoche
tu rara silueta de flaco rocín...!
Puntual parroquiano, tan viejo y tan ciego,
al ir destrenzando tu eterna canción
ponés en las mesas recuerdos añejos
¡y un poco de pena mezclás al alcohol...!

El día que se apaguen tus tangos quejumbrosos
tendrá crespones de humo la luz del bodegón,
y habrá en los naipes sucios un sello misterioso...
y habrá en las almas simples un poco de emoción...
El día en que sea pague la voz de tu instrumento
se llenará de sombras la voz de arrabal.
Los curdas jubilados, sin falsos sentimientos,
con una canzoneta te harán el funeral.

Parecés un verso del loco Carriego.
Parecés el alma del mismo violín,
puntual parroquiano... tan viejo y tan ciego,
tan llenos de penas... ¡Tan lleno de esplín...!
Cuando oigo tus notas me invade el recuerdo
de aquella muchacha de tiempos atrás...
A ver, viejo ciego..."Tocá un tango lerdo...!
Muy lerdo y muy triste, ¡Que quiero llorar...!"


 


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