Letra: Roberto Cayol
Música: Raúl de los Hoyos
 
Viejo rincón de mis primeros tangos,
donde ella me batió que me quería,
guarida de cien noches de fandango
que en mi memoria viven todavía...
¡Oh, callejónn de turbios caferatas
que fueron taitasdel mandolión!
¿Dónde estará  mi garconniere de lata,
testigo de mi amor y su traición?
 
Hoy vuelvo al barrio que dejé
y al campanearlo me da pena...
No tengo ya mi madrecita buena,
mi rancho es una ruina; ya todo se acabó.
Porque creí -loco de mí-,
por ella di mi vida entera...
También mi fe se convirtió en tapera
y sólo siento ruinas latir dentro de mí.
 
De un tango el vaivén
de vida a un amor;
de un tango al vaivén
nos hacen traición.
 
Cuando te quiebras en una sentada
juntando tu carita con la mía,
yo siento que en la hoguera de algún tango
se va a quemar mi sangre el mejor día.
Viejo rincón de turbios caferatas,
que fueron taitas del mandolión,
¿dónde estará mi garconniere de lata,
bulín mistongo que fue mi perdición?
 
Del fuelle al son, suena un violín
en el tablao de una cantina
y en un bulín que está al doblar la esquina
los taitas aprovechan el tango tentador.
¿Pa qué soñar? ¿Pa qué volví
al callejón de mis querer es,
a revivir el mal de esas mujeres,
sus risas, sus caricias, la farsa de su amor?
 
De un tango el vaivén
da vida a un amor;
de un tango al vaivén
nos hacen traición.