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Paralelamente con el afianzamiento de
las orquestas de mayor calidad musical, como las de Troilo, Pugliese, Di
Sarli o Gobbi, en los umbrales de 1940 otros conjuntos más próximos a las formas de expresión tradicional,
tuvieron una favorable acogida
del público, que los ubicaba entre los grandes del tango de aquel momento.
En circunstancias tan propicias
nació la orquesta de Alfredo De Angelis, de
sencillas proposiciones interpretativas, pero de muy fácil
captación para quienes prefieren las
manifestaciones musicales de extremada simpleza armónica.

El conjunto de De
Angelis nunca dio cabida al lucimiento personal de sus integrantes,
a pesar de contar con figuras reconocidamente dotadas. Sin
embargo,
siempre concedió motivos de gran relieve a los vocalistas que, en buena parte,
determinaron la verdadera atracción del conjunto. |