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En el primer conjunto que
Fresedo formó, ya se advertía la calidad musical y el equilibrio sonoro
que tendría su orquesta.
En ella incorporó efectos como los
"stacattos" pianísimos y los "crescendos"
ligados con una constante gamas de matices de muy variado colorido.
También concedió mayores motivos de lucimiento personal a
los instrumentistas, incorporando los solos de piano de
ocho compases y permitiendo a los contracantos de violín
(impropiamente denominados "armonías") una mayor
autonomía de expresión, a la vez que renovaba sus fraseos de bandoneón en la mano izquierda.

Todo dentro de un
concepto orquestral de perfecto ajuste, sobriedad ornamental y
refinado buen gusto.
A su regreso de EEUU, y luego
de integrar el recordado "Cuarteto de maestros",
Osvaldo Fresedo reorganizó su orquesta y definió uno de los
estilos más interesantes del tango, que luego de medio siglo de
actuación conservaba el mismo encanto y la misma lozanía que le
confirieron el alto grado de consideración artística con que se lo
admira y respeta.
Por sus tablas pasaron figuras como Enrique Delfino (Delfy), Tito Roccatagliata, Alberto Rodriguez, Adolfo
Muzzi, José Koller y Humberto Constanzo. |