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Pedro Maffia, ejecutante
eximio y artista de exquisita sensibilidad, fue el creador de un
concepto distinto en la ejecución y en el manejo del
bandoneón.
Técnica y estilo fueron las dos piedras angulares
de su personalísima forma de interpretación.
Creó una manera de
expresar el tango, un sonido de refinada musicalidad, y hasta una
actitud física en la posesión del instrumento, desterrando los
espectaculares repliegues del "fueye" en forma de abanico,
que trasmitían cierta estridencia de agresiva sonoridad.

Maffia le
dio una modalidad diferente a la ejecución del bandoneón en
el tango, que todos los
interpretes de posteriores generaciones habrían de seguir..
También
le imprimió a su
sexteto un sello característico y muy personal, de sonoridad más
apagada y pastosa que la de De Caro, con una tendencia a
los ligados y siempre dentro de un criterio armónico igualmente
evolucionado.
Cuando su orquesta fue
requerida para la grabación de discos, incorporó el violencello,
dotando al conjunto de una sonoridad más aterciopelada, que ensamblaba perfectamente
con la tesitura temperamental de su
bandoneón.
Maffia, que contó siempre con
el aplauso del público adicto a las manifestaciones musicales
populares calificadas, siguió una inalterable línea de
orientación artística, en cuanto a la calidad de sus versiones y a
la acertada elección de sus colaboradores. |