Juan Carlos Caviello nació el 21 de Diciembre de 1923 en Quilmes, Pcia. de Buenos Aires, y cuando sólo tenia siete años asombraba a todos por su extraordinario dominio del bandoneón. A los 15 ya integraba modestas orquestas barriales y hoy, cuando su conservatorio se encuentra atiborrado de alumnos, evoca a su maestro José Tarantino, que lo inició en un quehacer al que le sigue dedicando todos sus esfuerzos. Cuando aún era un niño ingresó a la orquesta típica del maestro Roberto Firpo y años después lo hizo en su inolvidable cuarteto. Estuvo en conjuntos como los de Rodolfo Biagi y Carlos Di Sarli, dos grandes del piano, con Francisco Canaro y tantos otros que dejaron una estela en la historia del tango, siempre como bandoneonísta y arreglador. Pero su labor más fecunda fue actuando en aquellas salas con palcos que hacían las delicias de los amantes del tango, como el café El Nacional, donde debutó en 1942, y todos aquellos cafés porteños de Boedo, Flores y La Paternal, verdaderos reductos tangueros que han ido desapareciendo con el tiempo. Desde hace medio siglo recorre el país a lo ancho y a lo largo con sus orquestas y viaja periódicamente a muchas ciudades del interior para tomar exámenes a todos los  alumnos que aprenden con profesores que siguen  los métodos del Conservatorio Musical Buenos Aires, del que es director general. En sus conservatorios no sólo se enseña piano y bandoneón, sino también guitarra, órgano, acordeón, bajo, guitarra eléctrica, contrabajo, violoncelo, flauta dulce, violín, viola y mandolina, bajo un sistema audiovisual de su invención. Es autor de 36 métodos y sistemas modernos de enseñanza aplicados en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Cuba, Colombia, Estados Unidos, España, Italia, Francia y Japón, donde sus grabaciones hace mucho años que se han convertido en records de venta. También enseña instrumentación por el sistema americano, contando con la valiosa colaboración de Francisco Sorrentino, que es maestro de concertistas, y de sus nietos, Pablo y Leonardo Verdi.
Entre los tangos que más veces ha interpretado en su vida, se encuentran "Inspiración", de Paulos y Rubistein, "Alma de bohemio", "La mariposa", y "Quejas de bandoneón", pero considera que "El día que me quieras", de Gardel y Le Pera, es algo muy superior, se podría hacer una opera con ese tango.


indice