Periodista, comediógrafo, guionista de peliculas y autor de varios volúmenes sobre el tango. Nació el 22 de Septiembre de 1899 en el barrio de Monserrat. En 1914 comienza una etapa muy cambiante en su vida, ya que su padre fallece y debe ser el sostén de su familia. Empezó a trabajar de repartidor y luego entró a la Oficina de Ajustes de los Ferrocarriles. Este vuelco tajante de García Jimenez a un tipo de vida diferente del que prometía su condición de estudiante aventajado, traería otra imprevista y muy importante consecuencia para su futuro. En esa oficina trabaría amistad con Rafael Tuegols, quien también trabajaba allí, con quien comenzaría a introducirse en el mundo del tango. A los 17 años realizó su primer trabajo teatral con la obra "La décima musa", que fue estrenada por una compañía española en el teatro Variedades. Otras de sus creaciones de juventud en el ámbito teatral son: "La senda perdida", "El abismo", "Escalera real", "El muerto que yo vendí goza de buena salud", "El más feliz de los maridos", "El curioso impertinente", "Capelletti, Laureiro y Cía.", "La página del cine", "Ahora va a ser la nuestra", y algunas otras más. Su primera letra fue "Zorro gris" con música de Rafael Tuegols. Otras que contaron con su música fueron "Paraíso artificial", "Lo que fuiste" y "La gatita". De su frondosa lista de tangos mencionaremos sólo algunos: "El huérfano" (el primer éxito de la mano de Anselmo Aieta), "Despedida", "Príncipe", "La Mentirosa", "Lunes", "La enmascarada", "Pálida noche", "Mimosa", "Palabras de amor", "A la criolla", "Changüí", "La charlatana", "La última cita", "Barrio pobre", "Si la llegás a ver", "Cantando bajito", "Penitencia", "La chiflada", "Siga el corso", "Mariposita", "Suerte loca", "Bajo Belgrano", "Tus besos fueron míos", "Dónde estás corazón", "El pensamiento", "Palomita blanca", "Prisionero", "Farolito de papel", "Quejas", "Viva la patria" y "Filosofía barata". 
Falleció en Buenos Aires en 1983.
Su carrera abarcó diversos campos dentro del ámbito de la comunicación, ya que se desempeñó como periodista, guionista, escritor, poeta. Tenía el don de convertir en oro todo lo que tocaba. En cuanto a su personalidad, era conocido por ser excesivamente humilde; se podía hablar de cualquier tema con él y quedar boquiabierto por la fluidez con que lo manejaba. Como comentario final podemos decir que pocas figuras tuvieron la dicha de ser tan íntegros y, lamentablemente, tan poco reconocido en la actualidad. Desde el Portal, nuestros mayores respetos a la memoria de este grande que dejó profundas huellas en el Tango. 
En un agasajo en SADAIC, cuando ganó el premio por la letra de la "Canción del Estudiante"


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