Periodista,
escritor
y dramaturgo.
Nace el 25 de enero de 1885
en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Queda huérfano y es criado
por un sacerdote de la ciudad salteña de Orán. En primeras instancias iba a
seguir la carrera eclesiástica, pero debido a su rebeldía innata logra imponerse y se trasforma en un ferviente protector de los derechos humanos.
Comienza a estudiar periodismo e ingresa al periodico "La República"
de Rosario. En ese lugar conoce a Florencio Sánchez quien sería su amigo y
compañero a lo largo de su carrera. Se radica en Buenos
Aires siendo muy joven. Periodista combativo, intuye que la escena también puede
ser tribuna de lucha y de reivindicaciones sociales. Su primer obra, estrenada en 1907,
fue "Del Fango", con música del maestro
Antonio Reynoso. Después de esta obra
sigue dedicándose de lleno al teatro escribiendo otras como "Los
Rebeldes", "Entre bueyes no hay cornadas", "Los
scruchantes", "La Serenata", "El retrato del pibe",
"Luigi", "La telaraña". En las obras de González Castillo,
un elemento muy importante es el lenguaje popular que utilizan sus
personajes de nítido perfil suburbano. Estos transitan por las escenas haciendo alarde de
sobradora viveza criolla, de falsa guapeza y habla lunfardesca. Esto define al periodista como el futuro autor de letras de tango
de genuina inspiración popular. Continúa
infatigablemente su trabajo teatral con participaciones en la cinematografía
nacional en los años del cine mudo. Ya con la llegada del cine sonoro escribe
varios libretos entre los que mencionaremos "La ley que olvidaron" y "Los dientes del perro",
este último en colaboración con Alberto Weisbach.
Sin embaargo, no abandona a su "primer amor",
el teatro y escribe: "El
Grillete", "El hijo de Agar", "La mujer de Ulises",
"La santa madre", "El pobre hombre", "El mayor
prejuicio", "Gratia plena", "La mala reputación",
"Los invertidos", "Hermana mía", "Mañana será otro
día", "El Parche" y otros.
Si
bien el drama fue su fuerte, cultivó los más diversos géneros con pareja
eficacia: el sainete, la comedia, la tragicomedia, el grotesco, la revista, la
pochade, la zarzuela, el cuento escénico, la humorada, el diálogo, el
monólogo. Además realizó traducciones y adaptaciones. Y, como se ha dicho,
fue orador, poeta, periodista y letrista de tangos. Como si todo esto fuera poco,
fundó la Universidad Popular de Boedo y la peña Pacha Camac. En cuanto a su
vida personal, no podemos dejar de mencionar que José González Castillo es
el padre de nuestro querido y siempre bien recordado Cátulo Castillo, quien
también dedicara su vida al Tango, heredando de su padre el talento para la poesía.
Indudable es que, como letrista, fue un autor
de antología. No se podría hacer estudio alguno, ni siquiera un intento
revisionista de la historia del folklore ciudadano, sin recurrir al
conocimiento del aporte valioso de quien concibió líricamente
"Organito de la tarde", que constituyó un hito
en la evolución y desarrollo del tango. Tampoco podemos dejar de relacionar la personalidad de José
González Castillo con la de algunos de sus antecesores, que también fueron jalones en
la época expansión del Tango. Además no debe olvidarse que fue
en su obra, "Los dientes del perro", que
una orquesta típica subió al escenario por primera vez y que, en virtud de esa feliz y
providencial iniciativa, se proyectó a la popularidad "Mi noche
triste", considerado el primer tango con letra orgánica que inauguró
una etapa trascendental en el destino de nuestra máxima expresión musical.
Un síncope cardíaco puso fin a su
extraordinaria vida, el 22 de Octubre de 1937.
José González Castillo junto a Tito Livio
Foppa en su puesto de Secretario de SADAIC
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